Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 06

El juguete de Cham-Cham 

 Eiko se divertía con los monos mientras Ëlen daba un paseo por la selva escoltada por el niño salvaje a quien las niñas habían dado, como no podía ser más, el nombre de Cham-Cham. Cham-Cham había hecho mucha amistad con la Principita, pero su atención y diligencias tenían por especial objeto a Ëlen. La risa de la niña y su cantarina vocecita le evocaban recuerdos remotos, imposibles de recuperar para su memoria, como ser el del cascabeleo de un juguete, que lo ponían feliz.

 Transcurrió la tarde, la selva fue enrojeciendo y Cham-Cham se hallaba con Ëlen ante un estanque de piedras amontonadas, coloreado por variopintos pececitos. Ëlen arrojó unas migajas del Pan de los Elfos, y celebró cuando los peces las devoraron a trompicones. Cham-Cham, encantado por la risa de la niña, procuró imitarla, con simpática y torpe suerte. Pasaron así un rato. El niño entonces tomó a Ëlen de la mano, y se arrojó con ella al agua. Tras un ratito, salieron a una gruta, que olía a esencia de algas. El suelo estaba iluminado por un vaho ambarino. La pequeña, curiosa, caminó con paso tímido hacia el montículo de ostras que encandecía; de puntas de pie, asomó hacia la vasija con agua en el que halló un barquito de madera. Con los ojos encendidos, tanto por la lumbre como por la alegría que experimentó, la niña exclamó:

 -¡La esfera! ¡Es la esfera que buscábamos!

 Cham-Cham entendió que la niña quería el objeto. Con dulzura, se apresuró a dejarla en sus manos. La niña la contempló con asombro. Tenía cuatro estrellas pintadas. Pero sintió pena, y la regresó al barquito pese a la confusión y negativa de Cham-Cham.

 La Principita recibió a Ëlen con una retahíla de quejas. Pasada la rabieta, preguntó a su amiga por qué estaba triste. La niña contó:

 -Cham-Cham me llevó a conocer el estanque que está pasando esos árboles. Vi pececitos de colores y muchas cosas hermosas, como las algas y los caballitos que iban y venían en compañía de las estrellitas, que jugaban en rondas como hacemos las niñas.

 -¿Y por eso estás triste? ¡Yo estaría muy contenta! ¿Por qué Cham-Cham no me llevó? ¡Qué malo que es!

 -No, no estoy triste por eso. Cuando ya no podía respirar, aparecimos dentro de una gruta.

 -¡Una gruta! ¡Qué lindo!

 -Sí, y no sabes cuánto brillaba. Pero eso no es todo. Dentro había un barquito que guardaba la esfera que venimos a buscar.

 -¿En serio? ¿Viste la Esfera del Dragón? ¿Y porqué no la trajiste?

 -Porque es de Cham-Cham.

 -¿Y por qué no se la pediste?

 Con los ojos humedecidos, la pequeña concluyó:

 -Porque es su tesoro. ¡No se la podemos quitar!

 Las estrellas titilaban, las luciérnagas encendían sus primeras luces, los grillos trovaban incansables y acurrucadas en el hondo hueco de un árbol, ajenas a las maravillas de la noche en la selva que todo niño habría soñado disfrutar, las niñas estaban tristes. Querían llorar. El deseo de pedir un obsequio al señor Dragón les sería imposible de cumplir.

Ep Sig:

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Cham-Cham, personaje de la saga de videojuegos Samurai Spirits (o Samurai Shodown)

Cham-Cham samurai spirits

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