Domremy-La Pucelle, el pueblito de Juana de Arco

 En Flickr existe una vasta galería de imágenes para dominio público, y como tenía ganas de unas palabritas sobre Juana, se me ocurrió postear alguna que otra imagen del pueblo de la Pucelle y aprovechar la oportunidad para un par de pensamientos.

 No más que esto. Los créditos requeridos en el primer comentario.

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El Último Maestro del Aire

 Aang es un niño de doce años que ha nacido para una importante misión en su mundo, que es regido por cuatro naciones que tienen en uno de los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego) el depósito de su poder; Aang es un avatar, una encarnación destinada a controlar los elementos y otorgar así equilibrio al mundo.  

 Aang despierta de un misterioso letargo, y encuentra que una de las naciones, la Nación del Fuego, está sometiendo a las demás. Con la ayuda de un par de amigos, y mientras busca desarrollar sus poderes, procurará detenerlos.

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Juana de Arco en la Primera Guerra Mundial

 Según se cuenta, durante el siglo XIX se dio en Francia un auge en la popularidad de Juana de Arco, quien durante los siglos anteriores si bien fue una figura recurrente para el poder que precisó avivar un sentimiento de pertenencia o unión nacional osciló entre claroscuros. La Pucelle nunca había quedado huérfana de celebraciones y monumentos, pero es con el siglo XIX donde su figura adquiere la magnitud que conocemos. Con la publicación de las Actas del Proceso, se redescubre el personaje y proliferan las biografías y novelizaciones. Y en el ámbito de la fe, el clamor por la canonización de la Doncella se eleva incontenible entre el pueblo católico, tal como supo expresar Teresita de Lisieux, una muy querida santa, en un poema que escribió cuando niña.

 Así que, pues, no sorprenderá que Juana haya tenido su papel en la Primera Guerra Mundial.

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Juana de Arco por Borges

 Lo que escribió Borges sobre Juana es poco y nada. Una sinopsis, una mención en una poesía, y punto. En la sinopsis, escrita para la biografía de Juana de Arco de Vita Sackville-West, advierte de lo curiosa de la insistencia de los ingleses con la Pucelle:

 «Una de las buenas costumbres de la literatura inglesa es la composición de biografías de Juana de Arco. De Quincey, que inició tantas costumbres, inició también esta, con fervor, a principios de 1847.»

 Borges se extiende un poco más, pero con esto basta. La impronta borgeana es inconfundible, y me da gusto haberla encontrado. Lo segundo, como he dicho, figura en una poesía, en Cristo en la Cruz.

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Sly, ¿no va siendo hora de Lincoln Hawk?

 Pues eso. Con tanto ícono de los ochentas y los noventas de regreso, ¿y Lincoln Hawk? ¿Es que nadie quiere ver a Hawk de viejo y con ganas de echar unas pulseadas en alguna perdida gasolinera camino a Los Ángeles? ¿Es que nadie quiere ver a Stallone una última vez arriba de un camión?

 De acuerdo, Halcón (o Yo, el Halcón, Over the Top, como se prefiera) no es de las pelis más populares de Stallone, pero sí que de las muy queridas. Esto, sumada a la admirable vigencia de Sly, tendría que ser suficiente para que tengamos el remake, o más bien una segunda oportunidad y un cierre para el personaje. ¿Cómo es esto?

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Las aventuras de la Principita Eiko – Ep.41

La medallita de Silky

 Eiko saboreó de los restos de ciruelas que le habían quedado en los dedos; se limpió las manos y se recostó contra la pared de la madriguera de castores abandonada que Mei Ling le había hallado para dormir la siesta en un margen del arroyuelo. La pequeña sentó a Mogu en el regazo y, para sorpresa de todos, preguntó por Silky. El Bonta mantuvo un hosco silencio. Mei Ling, sabiendo que al peluche le incomodaba el asunto, y viendo las ansias de Vivi por saber de su creadora, se dispuso a saciar la curiosidad de la niña, y contó:

 –Cuando Silky tenía tu edad, Principita, gustaba todas las mañanas escoger un peluche de los tantos que había desparramados por la casa para invitarlo a tomar la leche; llegado el momento, le encantaba garabatear alguna tostada con un largo palito de pan untado con mermelada y así enseñar a los peluches su progreso con la caligrafía de los extraños caracteres. Luego, llevaba al afortunado muñeco a jugar al jardín que antecede a la Casa de las Muñecas y que tú conoces…

 La niña comentó:

 -Sí, era un jardín muy lindo, y sabes, había soldaditos de juguetes que nos llevaron en un sapo horrible cuando Ëlen y yo éramos florecitas y Vivi…

 -Claro, son los guardias del Jardín del Sapo, del sapo Caronte, que es de quien me hablas. Pero no nos vayamos por las ramas, preciosa, que el Bonta se nos pondrá a bufar. Una de esas mañanas, guardado en un ropero olvidado, Silky dio con un osito de peluche con el que no recordaba haber jugado. Era un peluche de un tamaño enorme y de un aspecto gruñón como jamás había visto. Todos los peluches de la casa tenían rostros alegres o bonachones. Pero este se veía feroz, y la niña no creyó conveniente despertarlo para jugar, porque temía que el peluche la quisiera comer.

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El símil más bello que he leído. Romeo y Julieta

 O al menos mi preferido. El símil, o comparación, es una figura retórica con la que se establece una relación de semejanza entre dos elementos a través de un conector; «Melian es tan linda como la luna», por ejemplo. Todos usamos esta figura cuando hablamos.

 Pero las comparaciones también pueden consistir en una construcción más compleja. Los que hayan leído La Ilíada sabrán de lo que hablo. Estas figuras, a la hora de la lectura, son mis favoritas de entre todas las flores literarias, que es el nombre que también se le dan a estos recursos. Y de entre de las que he leído, la más bella pertenece a Romeo y Julieta de Shakespeare.

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Juana de Arco por Shakespeare

 Cuando supe que Shakespeare había escrito un drama en el que aparecía Juana de Arco mi entusiasmo fue grande. Como no leo en inglés, la belleza musical de los versos de Shakespeare me es desconocida, pero en castellano igual se puede disfrutar de la belleza pictórica de las imágenes, comparaciones y metáforas con las que magistralmente abundaba el dramaturgo, y también, claro, del drama. De ahí mi entusiasmo.  

 Sin embargo, no tardé en sospechar que la Juana de Shakespeare no debía ser la pastorcita de la Lorena amada por los franceses, y por esto postergué largo tiempo la lectura del drama. La Pucelle en Enrique VI es una bruja. Aún así, algo para mí alegría he podido hallar.

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Las aventuras de la Principita Eiko – Ep.40

La Puerta de los Fantasmas

 Eiko había dejado atrás el estanque de los sapos y se hallaba sentada entre unas enormes piedras. Todavía podía ver a Gamabunta y a su pipa que humeaba entre los cerezos. A unos metros de la niña, había un puentecito de madera levantado sobre un arroyuelo de furioso cauce y que conducía a una nueva espesura del bosque. El Bonta había pedido unos minutos a la niña, pues Mei Ling 3 se había reportado. Para alegría de la Principita, aunque también para su envidia, Ëlen se encontraba bien, a gusto como Pulgarcita y divirtièndose mucho con las muñecas de Silky en una casa que era todo muñecos, juguetes y dulces. Del Espantapájaros no hubo noticias. Esto no fue del agrado del Bonta, que pidió a Mei Ling 3 que tratara de ver en qué andaba el muñeco, y si podía también Silky, que lo último que supo de la niña era que había pedido que le llevaran el clavicordio a su habitación, cosa que tenía intrigado al peluche, que pensaba que la niña no tendría ganas para la música. Pero de todo esto el Bonta no dio cuenta a la Principita.

 -Bien, mocosa, en marcha.

 -¡Pero hay un guardia!

 La niña señaló el extremo opuesto del puente mientras miraba con el catalejo. Un guardia del Batallón Pluto recorría los alrededores. El Bonta la amonestó:

 -Oye, el catalejo no es para jugar. Puedes observar perfectamente al guardia desde donde estás sin el catalejo. Guárdalo en la mochila, y saca la Maza Chillona.

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Eiko en Final Fantasy IX (III)

 Otra vez con Eiko. En la anterior oportunidad conté del divertido encuentro entre Eiko y el profesor Toto, el maestro de Garnet, que derivó en una carta que por accidente citaría en el embarcadero de Alexandria a Beatrix y a Steiner, en secreto enamorados. La pequeña, sin quererlo, había preparado el teatrillo para una de las escenas más recordadas del juego: Steiner y Beatrix defendiendo Alexandria espalda contra espalda del asedio de los monstruos de Kuja mientras proferían solemnes juramentos de amor bajo una inolvidable melodía caballeresca.

 Ahora pasaré a hablar de otra escena de Eiko con el profesor Toto.

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Juana de Arco en un libro de historia del siglo XVI

 Tiempo atrás conté de una novela caballeresca inspirada en la vida de Juana escrita a no más de medio siglo de la muerte de la Doncella. Todo un tesoro, sin dudas que para la historia pero sobre todo para los que admiramos a la pastorcita de la Lorena, pues la composición era evidencia de su inmediata fama y del asombro que ésta habrá causado. Es lindo pensar que Juana en cierta manera fue cantada a lo Rolando.

 Conté además que no me había sido posible encontrar la novela. Bien, durante la búsqueda me había topado con otra perlita sobre Juana, también relacionada con las viejas letras españolas, y ahora pasaré a hablar de ella. Será una entrada breve, una cita y poco más.

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