Hotaru en Sailor Moon Crystal

 En abril pasado conté de Hotaru, de lo mucho que significaba para mí el personaje a partir de lo visto en Sailor Moon S. Comenté además que estaba mirando Sailor Moon Crystal, con grandes expectativas por ver lo que más o menos conocía de la Hotaru del manga. Pues bien, después de haber postergado los últimos capítulos hasta estos días, por fin he terminado con la saga de los Death Busters (o Infinity).

 ¿Se cumplieron las expectativas? En términos de demostración de poder, sin dudas. Como diríamos por aquí, Hotaru «la rompe». Y de esto es de lo que hablaré. Así que si tienen interés en ver Crystal, «huid insensatos»¡Ja, ja!, que habrá spoilers.

 Sin preámbulos. Dama 9 pugnaba por liberarse del cuerpo de Hotaru. La niña se esfuerza por contenerla y no deja que la consorte de Pharaon 90 haga uso del Cristal de Plata de Chibi Usagi, lo que hubiese deparado la muerte a su amiga. Pero Hotaru sabía que no podría resistir más a la invasora y entonces su alma escapa y vuela hacia Chibi Usagi. Le regresa el Cristal de Plata, y la pequeña despierta. Ambas se saludan y lloran. Pero libre del alma de Hotaru, Dama 9 aprovecha para destruir el cuerpo de la niña y enseñar su genuina y monstruosa apariencia. Lo que sigue es una escena muy linda, que no estorbaré con palabras.

 Chibi Usagi aparece en el campo de batalla y asesta un fuerte golpe por la espalda a Dama 9. ¿Desde cuándo la niña es tan poderosa, que en la vieja Sailor Moon sus «corazones» se reducían a dar cosquillas y a provocar la ira del enemigo? Bueno, da igual. Usagi, después de llorar a Hotaru, conjura el Cáliz Lunar y se transforma en Super Sailor Moon. Para sorpresa de todos, del fervor de Chibi Usagi brota un segundo cáliz, y la pequeña se convierte en Super Sailor Chibi Moon. Luego de un feroz intercambio de poderes, a una escala casi propia de Dragon Ball, Dama 9 cae.

 Las sailors y Dama 9 combatían aisladas dentro de un triángulo de energía, un manto protector que Uranus, Neptune y Plut habían creado con los talismanes para contener a Pharaon 90, a quien podríamos describir como la lava de un volcán que buscaba cubrir la Tierra para transformar el planeta en el sol del sistema estelar Tau. Como comentaba en la entrada anterior, la entidad es algo así como el Galactus de Marvel. Dama 9 es derrotada y Pharaon 90 se apropia de su poder. La energía de la entidad se incrementa dramáticamente, y las sailors se apresuran a dar batalla antes de que sea demasiado tarde. Ami, Rei, Makoto y Minako se unen a Usagi y Chibi Usagi, también Tuxedo Kamen, y lanzan una devastadora carga de energía a Pharaon 90. Pero es inútil. La entidad se vuelve todavía más fuerte. La barrera no resiste y explota.

 Viendo que no había más opción, Usagi sea arroja al núcleo de Pharaon 90 y libera el poder del Cáliz Lunar y del Cristal de Plata. Sus amigos gritan desesperados. Usagi se estaba sacrificando por el planeta. Transcurren los segundos. Pharaon 90 permanece intacto, y Sailor Moon no se muestra. Apesadumbrados por la idea de haberla perdido, las sailors y Mamoru la lloran. Pero entonces los talismanes de Uranus, Neptune y Plut entran a brillar y a resonar en armonía. Se oyen los primeros compases de una música coral, y el cuerpo de Pharaon 90 se agita, como si fuera un volcán a punto de erupción; una luz emerge de los restos de Dama 9 y estalla en un violento fulgor, que a su vez desata un torbellino que las sailors apenas pueden resistir. La música se torna apocalíptica, una esfera violácea se eleva. Las Outer Senshi la observan con preocupación. Se manifestaba el mayor objeto de sus temores.

 Con una transformación espectacular a todos los niveles, por fin se muestra Sailor Saturn. Las sailors y Tuxedo se quedan tiesos y consternados al verla. Las Outer Senshi habían advertido del riesgo de que despertara la Sailor de la Destrucción, y ahora, en el momento más aciago, ocurre que efectivamente se les presenta Saturn, y para peor, con palabras poco halagüeñas, con palabras con las que los llama a que abandonen toda esperanza: «Soy el emisario del abismo de la muerte. Protegida por Saturno, el planeta de la ruina. La guardiana del silencio.»

 Sailor Saturn se apodera de campo de la batalla. Toma el testigo de Usagi y pasa a ser la heroína de la historia, y también la mayor amenaza (no enemigo, que igual se trataba de una sailor), pues con su aparición el ominoso de Pharaon 90 deja de ser la principal de las preocupaciones. Esto la misma Saturn se encargará inmediatamente de exponerlo con una extraordinaria, por lo sencillo del acto que ejecuta, expresión de poder. Después de hacer un repaso de los eventos que llevaron a su despertar, «Hotaru» desciende hacia la superficie de Pharaon 90 y cae dando un golpe seco con la base de la hoz.

 Recordemos. Para derrotar a Dama 9 se precisó de los cálices de Usagi y Chibi Usagi. Y este poder a su vez, que sin dudas no había tenido igual en la serie, en combinación con los especiales de las Inner Senshi fue inútil con Pharaon 90. Pues bien, Sailor Saturn, mientras hablaba para ella misma, y como si aplastara con aire ausente una cucaracha con la escoba, de un golpe paraliza a Pharaon 90 y frena la corrupción del planeta. Con la entidad del sistema Tau que se retorcía y quejaba inútil bajo su pértiga la sailor mira hacia el edificio donde había crecido como Hotaru y recuerda lo que había sido su vida en el cuerpo de la niña. Entonces, después de concluir que todo había sido predestinado para la destrucción, anuncia, para el horror de las Outer Senshi, que sabían de lo que hablaba, que usará la Espada del Silencio, «la guadaña de la diosa de la muerte» en palabras de una acongojada Neptune. Hotaru no atiende al ruego de Uranus, e implacable ejecuta la habilidad que en la serie de los noventas no se había visto en toda su dimensión, el Death Reborn Revolution.

 La energía que desata la hoz de Sailor Saturn comienza a extraer del planeta a Pharaon 90 con un torbellino que trepa hacia la atmósfera y alcanza al sistema Tau, próximo a la Tierra. El poder del Death Reborn Revolution es descomunal.

 Pharaon 90, por completo a merced de Sailor Saturn, y tras ver con asombro que la guadaña de la sailor lo está absorviendo, profiere unas enigmáticas palabras que no hacen más que engrandecer la figura de Saturn. La entidad habla de una inmensa aura negativa que había cubierto el área Omega (no sé a qué alude), y recuerda la profecía que contaba de una luz que habría de destruirlo. Pharaon 90, pues, concluye que la profecía se refería a Sailor Saturn. ¡Grande, Hotaru!

 Cuando es invocada, y viendo el pesar en el rostro de los demás, Saturn pone el impagable gesto de la captura, y afirma sarcástica: «parece que siempre soy la invitada no deseada». Un comentario perfecto para ilustrar una entrada de la wiki, ja. A todo esto, las sailors y Tuxedo Mask (Kamen) se muestran azorados e impotentes ante la calamidad a los que los está conduciendo una severa e imperturbable Sailor Saturn. Hotaru destruirá a Pharaon 90, y con él la Tierra. No había nada para hacer.

 Como se puede apreciar, no he hablado de batalla entre Sailor Saturn y Pharaon 90, de intercambio de poderes ni de nada. ¡Es que no hubo batalla! ¡Sailor Saturn básicamente trapeó el piso con Pharaon 90! Increíble. Tan poderosa es nuestra «Hotaru».

 Contaba que Saturn estaba llevando la Tierra hacia la aniquilación, y que esto no se podía evitar. Pero entonces ocurre el milagro. No olvidemos que hablamos de Sailor Moon. Chibi Usagi mira suplicante a los ojos a Sailor Saturn. Esto me entusiasmó, porque imaginé que ambas habrían de intercambiar un par de palabras emotivas, que un «Hotaru» por parte de Chibi Usagi conmovería a Sailor Saturn. Pero no, en la mirada de Saturn la pequeña no encontró a su dulce amiga, sino a un juez que ni si quiera una niña podría quebrar. Entonces, Chibi Usagi, al punto del llanto, recurre a lo único que le restaba de esperanza, a aquella que en el futuro sería su madre, a Sailor Moon. La niña, pues, mientras Sailor Saturn descarga impasible la hoz del verdugo, grita «¡Sailor Moon!»

 Lo dicho. Ocurría el milagro. Usagi, inconsciente en lo profundo de Pharaon 90, emerge de la inmunda sustancia envuelta en una esfera, que la deja sobre una alta roca. La sailor hinca una rodilla en el suelo y con las manos en gesto de plegaria mira hacia Pharaon 90. La entidad, viendo que no podía hacer nada contra el Death Reborn Revolution, pide a Saturn que le permita regresar a su sistema estelar, que estaba siendo devorado por un agujero negro. Pharaon 90 quería que «Hotaru» le concediera la posibilidad de morir en su tierra. Lo que responde Saturn, para sí misma, es un pensamiento que sorprende para una sailor: sonriente, saborea lo «hermosa que es la agonía en el momento de la destrucción». Terrible. ¡Esta no es mi «Hotaru»! ¡Esta no es una sailor luminosa como las demás! Sailor Saturn, como heraldo de la muerte, disfruta de su trabajo. Pero a esto hay que entenderlo dentro del papel que ocupa el personaje, y que no se agota en la destrucción como veremos en unas líneas.

 Saturn da un salto y arrastra a Pharaon 90 hacia lo alto del cielo, en dirección a la dimensión abierta por el sistema Tau. La sailor dice a la entidad que lo guiará hacia su muerte, hacia un mundo de vacío y silencio. Ahora, ¿y el milagro? Ya llegamos. Pero antes otra captura para ilustrar el desmesurado poder de «Hotaru». ¿Qué por qué la sigo llamando Hotaru? Porque es su nombre, y además Chibi Usagi, en esta misma escena la llama turbada, indudablemente porque todavía veía en ella a su querida amiga, «Hotaru-Chan».

 ¿Y por qué el repentino interés de Chibi Usagi? Las demás sailors se muestran igual de preocupadas. Hotaru había saltado dentro del tornado que empujaba a Pharaon 90 fuera de la Tierra, hacia otro tiempo y espacio. Con esto las sailor vieron, es de imaginar, que Sailor Saturn había dado un giro a su decisión y que estaba determinada a no destruir el planeta, y entonces de ahí que hayan pasado del temor a Saturn a la preocupación por ella; al fin de cuentas, por más infausta que la considerasen, no dejaba de ser una sailor scout, una compañera. La misma Hotaru se encargará de contar del milagro que obra Sailor Moon.

 Sailor Saturn, cuando Chibi Usagi inquieta, y con los ojos que se le humedecen, la llama «Hotaru Chan», dice a la niña, y quizás a todos, que no desespere, que «la esperanza y el renacimiento llegan con el final». La sailor tiende una mano hacia Usagi y concluye que Sailor Moon es la que trae la esperanza, que gracias a que había liberado el poder del Cáliz Lunar y el Cristal de Plata, ella podría salvar la Tierra. Esto resulta difícil de compaginar con la intención primaria de Sailor Saturn, que era destruir el planeta y con él a Pharaon 90. Si nos atenemos al curso de la narración, resulta claro que el viraje en lo decidido por Sailor Saturn estuvo determinado por la reaparición de Usagi. Por esto que unos párrafos atrás yo hablara de «milagro». Pero ateniéndonos a lo dicho por la misma Saturn, el milagro en verdad que habría operado antes, cuando Sailor Moon liberó sus poderes y posibilitó que despertara Sailor Saturn. En fin, esto es para discusión de foro. Por mi parte, me quedo con que Sailor Saturn decidió no destruir la Tierra cuando vio que Sailor Moon permanecía con vida y con ella el futuro del Milenio de Plata.

 Anteriormente comenté que el papel de Sailor Saturn implicaba más que la destrucción, y esto ella misma lo explica. Sailor Saturn es muerte, pero no una muerte que conduce a la nada, sino al renacimiento, a una nueva vida. Por esto ella disfruta de la agonía. ¡La agonía es «su» momento! Decidida la muerte por el destino, y con la certeza del renacer, Sailor Saturn se permite disfrutar de los pocos segundos para los que es despertada. Y entonces, con esta labor propia de un Fénix, es donde quizás las piezas podrán encajar. En el episodio 34, las Outer Senshi cuentan a Usagi y a los otros que ocurrida la devastación del Milenio de Plata, el reino del pasado legendario de la luna y del que supimos en la saga del Negaverso, Sailor Saturn despierta y lo destruye por completo. ¿Cómo se entiende esto? Pues, que la función de Sailor Saturn consiste, cuando una irreparable ruina asola el reino de la luna, en destruir el mundo para su posterior renacimiento. Así tendríamos la explicación de por qué Sailor Saturn no acaba con la Tierra, porque Sailor Moon estaba con vida

 Hotaru, pues, ve que Usagi no había muerto y decide llevar a Pharaon 90 a otra dimensión. Entonces se da una escena muy emotiva, que involucra a la siempre olvidada Sailor Plut, una sailor tan infravalorada que hasta tuvo la mala suerte de que los astrónomos un día decretaran que Plutón no era más un planeta, sino mero planetoide.

 Sailor Saturn, con una bellísima y dramática música coral que la acompaña, pide a Plut que selle la dimensión a la que habría de conducir a Pharaon 90. Setsuna, mientras le caen lágrimas y con la voz que se le quiebra, ruega por el favor de Cronos y conjura un portal. Saturn vuela vertiginosa hacia él arrastrando consigo a un espantado Pharaon 90. Chibi Usagi grita por ella. La sailor, con las puertas de la otra dimensión ante sí, mira hacia atrás  y despide a la niña con una dulce sonrisa.

 Recuerdos de Hotaru se agolpan en la mente de la pequeña, que rompe en lágrimas por su amiga. El portal se cierra, y Chibi Usagi exclama: «¡Sailor Saturn!». Ay, ¿por qué no dijo «Hotaru»? Lástima. Con esta escena, Sailor Saturn ascendió a los mismos cielos a los que alguna vez ascendieron Shiryu y Shura de Capricornio, Sigfried en Asgard y, en tantas ocasiones, Ikki de Fénix y Son Goku.

 ¿Y esta quién es? Pues, nada menos que la Neo Reina Serenity, la sobenara de la futura Tokyo de Cristal, es decir, Usagi de adulta, esposa de Endimyon y madre de Chibi Usagi. Cuando el portón dimensional cierra y Sailor Saturn se pierde con Pharaon 90, una mota violácea desciende hacia Usagi, que con lágrimas la atrapa y la estrecha hacia sí como si sintiera, seguramente, que abrazaba a la pequeña Hotaru. La mota se exingue después de un último resplandor, y Usagi adquiere la apariencia de la reina Serenity. La reina conjura y alza su cetro, y con él sana la ciudad de Tokyo, que en el futuro será Neo Tokyo de Cristal. Todos observan con emoción. La mota violácea reaparece entre las nubes; en la forma de un haz baja al suelo y con el ruido de un tintineo se hace añicos. Chibi Usagi oye un llanto. Se pregunta: «¿un bebé?» Neptune corre hacia el sitio; Uranus y Plut la siguen. Efectivamente, las sorprende un bebé.

 Es una niña. Las sailor llegan a ver en su frente el signo de Sailor Saturn. Neptune la toma en brazos y se pregunta: «¿Hotaru?» Las tres están felices, y dicen que cuidarán de ella. Usagi, ya sin la transformación, corre hacia las Outer Senshi. Los demás la acompañan. Observa con sorpresa al bebé que Neptune lleva en brazos, pregunta por él. Uranus responde con un evasivo «es hora de partir», pero luego añade, aunque sin aclarar mucho más, que «porque se les ha sido concedida una nueva vida». La sailor sonríe a Usagi y concluye con un «gracias a ti».

 Y así cae el telón del magnífico arco de Infinity, o Death Busters, según se prefiera. Un cierre abrupto, cien por ciento fiel al manga, pero que podría haber ofrecido más. Eché en falta tiempo de Neptune y Uranus ( y Plut) con la bebé Hotaru. Chibi Usagi también debió haber tenido un rato con la niña. Ambas cosas tuvimos la suerte de verlas en Sailor Moon S. Esto enseña que el denostado y temido «relleno» en verdad puede ser saludable, siempre que sume a la historia y sepa conservar la coherencia. Pero en fin, y para terminar con el asunto del «milagro», creo que todo lo que concierne a la aparición de la Neo Reina Serenity reafirma el pensamiento de que Sailor Saturn no destruyó la Tierra porque el futuro del Milenio de Plata no había muerto, pues Usagi se hallaba con vida, y así a la sailor no le fue preciso acabar con todo para un posterior renacimiento. Como comenté en la otra ocasión, Naoko Takeuchi estuvo genial con el trasfondo que ideó para Sailor Saturn.

 Tenía pensado recuperar una cuestión que había planteado en la anterior entrada, pero para no extender más de la cuenta, cierro con lo siguiente.

 Leyendo un foro de Sailor Moon me topé con un dato que hace de Sailor Saturn una sailor todavía más extraordinaria. No saben de mi emoción al saber de esto que voy a comentar. Según se cuenta, la Saturn que combate a Pharaon 90 no es una sailor como las demás, es decir, una scout que encarna en una chica del presente, y que es lo que habría sucedido con Hotaru si la niña despertaba como Saturn, cosa que en Infinity sucedió parcialmente (la pequeña tuvo atisbos de su gran poder). La Sailor Saturn que hemos visto en verdad sería, y cuidado con el vértigo que les dará el nombre, Silver Millenium Saturn. ¡Wow!

 ¿Y qué cuernos significa Silver Millenium Saturn? ¿Es el estado super saiyan de Hotaru? ¿Es Hotaru habiendo despertado un Nueve Colas? No, nada de eso. El nombre indica que la Saturn de Infinity es una sailor scout (sailor senshi) del Milenio de Plata, una scout del pasado legendario del reino de la luna. Según lo que se explica en el link que he dejado, de ahí la descomunal diferencia de poder entre Sailor Saturn y las demás sailors, y esto considerando aun que Saturn de por sí, dado que se trata de la guardiana de la destrucción, es la sailor más poderosa, al menos en tanto Usagi no haga uso de todo su potencial.

 ¿Y de dónde sale toda esta fumada? No tengo idea. Pero en los foros de Sailor Moon escribe gente que sabe del tema, así que la información tiene que ser confiable. Además, lo de Silver Millenium Saturn, entendido a la luz de lo que lo mostró la batalla con Dama 9 y Pharaon 90, es perfectamente coherente. La duda estaría en sí Hotaru, de haber despertado por completo como Sailor Saturn, hubiese tenido el mismo poder. Pero esto ya es hilar muy fino. Quedémonos con que la Saturn que salva la Tierra es la Sailor Saturn del Milenio de Plata.

 Y ahora, por fin, voy dando el punto y final. Pero no puedo cerrar sin Hotaru, no la poderosa Sailor Saturn, sino la dulce y adorable Hotaru. ¿Y qué se puede decir de ella en Crystal? No mucho. En Crystal la trama y la acción priman sobre el desarrollo de los personajes, así que Hotaru no se benefició del espacio que tuvo en Sailor Moon S. Y como la serie es más dura y sombría que la antigua versión del anime, ocurre que lo más lindo de Hotaru se da con el drama. Y a mí resulta que me gusta cerrar con otro tipo de pensamientos. Con echar un vistazo al final de la anterior entrada podrán entender de lo que hablo, je.

 De modo que me contentaré con cerrar con la escena en la que Chibi Usagi, que debo decir que con su amistad con Hotaru es un personaje que se hace imposible de seguir teniendo por repelente, presta a su amiga el relicario con el Cristal de Plata. Hotaru, presa de una de sus habituales recaídas, encuentra que la luz de la piedra, y con ella la amistad de Chibi Usagi, le brinda una calidez y afecto que hacía mucho le eran negados.

 Chibi Usagi cuenta a Hotaru que el Cristal de Plata la protegía, y que ahora, y esto lo dice con un entusiasmo que enternece, también cuidaría de ella. Ambas entonces prometen no revelar lo sucedido, y sellan la promesa con un gesto que rebosó de candor y dulzura, y más porque, sin que ellas pudieran sospecharlo, Uranus y Neptune, desde un árbol que daba a la ventana de la habitación de Hotaru, en sus pesquisas acerca del profesor Tomoe, las estaban observando. Es de imaginar la incomodidad de ambas por invadir la intimidad de las niñas, y a su vez el gusto por haberse topado, en un tiempo sombrío, con un poco de ingenua, tierna y sumamente bella y frágil alegría. Esto, y repito lo dicho en la otra oportunidad, es lo que define al personaje de Hotaru.

 ¿Y la captura? Pues, a verla en la serie, ¡ja, ja!. Si cerrara con la captura del gesto entre Hotaru y Chibi Usagi, es como si les diera un pote con dulce de leche para comer a cucharadas. Palabra.

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