Kamichama Karin

 Karin Hanazono es una niña de 13 años que está desolada por la muerte de Shin-Chan, su gatito y para ella su única familia, pues cuando pequeña perdió a sus padres y su abuela, con quien convive, no la trata bien. Pero entonces conoce a Kazune y Himeka Kujyou, dos niños de su edad. Kazune se sorprende con el anillo que lleva Karin. Esta le dice que es un recuerdo de su madre, pero el chico sabe que hay algo más, que ese anillo podrá convertir a Karin en una diosa, en la representación misma de la diosa Atenea.

 Kazune estará decidido a hacer de Karin toda una diosa, y para esto se la llevará a vivir a la opulenta mansión de su familia. También la inscribirá en la escuela de clase alta a la que acude con Himeka. Sin embargo, lo torpe, ingenua y cabezota de Karin no le pondrán las cosas fáciles.

 Los que tengan buenos recuerdos de los años de Animax LA quizás encuentren agradablemente familiar el acaramelado estilo moe del dibujo. Y sí, si disfrutaron de aquella linda época, con una sonrisa de nostalgia seguramente habrán exclamado: ¡Pita Ten! ¡Di gi Charat! Pues sí, Kamichama Karin es creación de Koge-Donbo, autora de esas dos queridas obras con las que Animax supo desembarcar en Latinoamérica.

 Karin aprendiendo del oficio de diosa con Kazune. Como comentaba, Kazune lo tendrá difícil con el carácter de Karin, y más aún cuando irrumpan en escena los hermanos Karasuma, un par de estudiantes de su mismo colegio que van tras el anillo de Karin.

 Kirika, que en verdad es una chica, y Kirio. La primera (bueno, el primero, je) simpatizará rápidamente con Karin y se mostrará amable con ella y reacio a molestarla, pero el segundo será su declarado Némesis. Kirio recurrirá a todo tipo de argucias, una más absurda que la otra, para hacerse con el anillo, lo que llevará a situaciones hilarantes que, en general, terminarán por exponerlo, y de rebote al pobre de Kazune, a momentos por demás embarazosos. Ambos hermanos también poseen los poderes de un dios, pero en su caso relacionados con el inframundo.

 Himeka, el personaje adorable de la serie. Todo en ella recordará al más tierno cachorrito que uno habrá tenido. Sin embargo, la rodea una sombra de misterio sobre la que girará en gran parte la trama. Este cierto tono oscuro en la serie diferenciará a Kamichama Karin de Pita Ten, con la que no solo comparte estilo artístico sino también tema, pues ambas van de una niña que trata de aprender los poderes de una entidad sobrenatural; en caso de Pita Ten, los de un ángel. Pita Ten siempre fue ligera y alegre; Kamichama Karin, a parte de esto, se permite jugar un poco con la melancolía y un misterio que lleva a preguntarnos por el pasado de los personajes y a sentir alguna inquietud por aquello que los pueda estar deparando.

 Los típicos caretos de Di Gi Charat, ja. Siguiendo con las referencias, la serie al principio pareciera apuntar más hacia al maho shojo que Pita-Ten, pero con el correr de los capítulos, y prontamente, veremos que los elementos de chica mágica serán secundarios, que habrá escasas peleas y que Karin no hará demasiado uso de sus poderes. La comedia, con un toque de romance y un drama que irá tomando mayor relevancia, será lo que prevalezca.

 En fin, muy lino anime para pasar el rato y endulzarnos el día con sus personajes tan monos y graciosos y, si les pasa como a mí, para poder ver más de la autora de Di Gi Charat y Pita Ten, que por lo que he visto, y lastimosamente, a lo largo de estos años no ha trabajado mucho más.

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