Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 67

De paseo en bote

 Las niñas subieron al bote. Eiko, arropada como Silky, con el sombrero cónico y capa andrajosa que le había puesto la niña, exultaba con Mogu en brazos. La pequeña se sentó a un metro de su amiga, que se había parado en la popa del bote y abrazaba un largo remo. Silky habló hacia la cabaña:

-Puedes salir, Hahakigami. Nos vamos.

 Eiko y Mogu miraron sorprendidas. Silky no les había dicho que había alguien más en la cabaña a parte de las sandalias que dieron un buen susto a la Principita. Y lo que apareció no resultó para la pequeña menos inquietante que aquellos espantos. Una escoba de paja que andaba, con ojos de aspecto desquiciado y una boca con los dientes que le colgaban flojos y de la que salía una lengua como de lagartija. La escoba farfullaba inteligible y quejumbrosa, como una bruja cascarrabias imaginó la chiquilla. Eiko se echó hacia atrás y dio contra las rodillas de Silky, con Mogu que cruzada de brazos y con talante desafiante se había plantado graciosa entre la escoba y su amiga. Silky, divertida, dijo:

-Ja, no temas. Es otro Tsukomigami. Pero no salió para correrte a los escobazos. Las escobas no hacen bromas como los Bakezori. Le he pedido que barra el suelo para que ningún guardia pueda saber que anduvo por aquí una cría de olifante dejando sus torpes pisadas, je.

Sigue leyendo