Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 65

El panal de abejas

 Las niñas se pusieron en marcha. Silky iba delante tirando de la mano a Eiko, que recelaba del sombrío empedrado que se hallaban transitando, un cerrado sendero enmarañado de cerezos llorosos donde no había más luz que la dada por las farolas de piedra puestas a lo largo del camino. El sol comenzó a titilar en las flores más altas, cubiertas de rocío. La senda, para tranquilidad de la Principita, se fue abriendo. Silky se detuvo de golpe; agazapada, indicó a que Eiko hiciera lo mismo, y señalando hacia delante pidió que mirara. La Principita exclamó:

 -¡Un guardia!

 Mogu, con el pompón de la cabeza que le brincó inquieto, asomó de la chaqueta de la pequeña y exclamó:

 -¡Qué miedo, kupo!

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