Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 48

Yomigami

 Eiko, jocosa con su kimono y deliciosamente torpe con cada esforzado pasito que le demandaban las sandalias okobo, atravesó con Ammy y Mei Ling la puerta que se abría cegadora del tronco de Konohana. Llegaron al Río de los Cielos. Del ocaso en la bulliciosa Kamiki, el grupo pasó a una callada noche, con una luna menguante próxima y alegre. En el suelo cubierto de hierba, había dos llamas que crepitaban en cuencos puestos sobre trípodes de madera y que abrían paso hacia un puentecito. El grupo fue hacia el. La pequeña exclamó:

 -¡Qué grande que está la luna!

 La abeja comentó:

 -Es que estamos cerca del cielo. Fíjate que las estrellas también lucen más grandes.

 -Sí, se ven muy lindas. Parecen luciérnagas. Uy, ¡ahhh! ¡Gracias, Ammy! Casi me caigo. ¡Qué duras son estas sandalias! ¿No puedo ir descalza?

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