Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 54

 ¡Vamos a cazar cartas!

 Ëlen esperaba con el bastón en las manos, ansiosa por dar un golpe en cuanto Kero arrojara la carta Kazegami. Las muñecas estaban en silencio y expectantes.

  -¿Lista, pequeña? Ahí va…

 Kero dejó caer la carta. La niña entonces, antes de que la carta tocara el suelo, y como si golpeara con un pico, le asestó fuerte con el bastón mientras profería las palabras que le había enseñado el peluche:

 -¡Kazegami, vuela!

 La carta brilló cegadora. El bastón desapareció y la niña, perpleja, se encontró sentada en el aire sobre el, con las manos aferradas cerca de la base. La carta había desaparecido. Con maravilla, observó el par de grandes alas que salían de las gemas de la cabeza del bastón y que se batían leves a su espalda. Las muñecas gritaron felices cuando Ëlen, como una brujita de cuentos, a las risotadas echó a volar por la habitación.

 -¡Bravo, Ëlen! La carta Kazegami, por ser una carta de viento, te permite volar. Ahora, por favor, baja, o te estrellarás con algo.

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