Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 46

La aldea de Kamiki

 Issun, parado sobre la cabeza de Ammy, llamó a Eiko y a Mei Ling. El duendecito tenía ante sí la pintura dejada en el suelo y contra las cañas, aquella misma que por sus colores monocromos y sobriedad de tema, no más que bambúes y un sendero de piedra, había resultado aburrida y fea a Eiko, y de la cual el mismo Issun, como por arte de magia, había salido.

 -Bien, mocosa, no tenemos tiempo, así que nada de preguntas. Anda, toma ese pincel.

 La Principita observó la cajita abierta puesta a un costado de Ammy y que guardaba instrumentos para pintura, entre ellos pinceles, todos para caligrafía. La niña se quedó pensativa.

 -¿Cuál?

 Issun dio un par de brincos, furioso, y exclamó:

 -¿Cómo que cuál? Dije que nada de preguntas, cabeza de melón.

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