Las aventuras de la Principita Eiko – Ep.26

Jaque a la bruja

 Vivi se puso a un costado de la cerradura y miró con odio a la bruja, que caminaba hacia el cofre; no reparó en su aspecto, solo quería vengar a los suyos. El maguito susurró a las niñas:

 -El cerrojo está abierto. ¿Recuerdan lo que debemos hacer?

 No hubo respuesta. Vivi notó los pétalos húmedos; las pequeñas lloriqueaban, y esto lo apaciguó. No podía poner en riesgo a sus amigas, confrontando bajo dolor e ira a la bruja. Entrevió que el Espantapájaros era lo que las tenía asustadas, y trató de darles confianza. Consiguió hacerlo, no supo cómo, quizás porque les había hablado como no habituaba, con decisión y firmeza, y las nenas sintieron que a su lado nada malo les podría pasar; en fin, la bruja se reclinó ante el cofre, y los niños deshicieron los conjuros.

 La bruja asió la tapa del cofre y permaneció pensativa; había ansiedad en su expresión, temor a un posible desencanto; esto no pasó desapercibido al Espantapájaros, que retrocedió unos pasos, desconfiado por lo inusual del proceder de su ama. Ella no se tardaba en abrir un regalo. La bruja por fin levantó la tapa unos centímetros, haciendo que rechinara el cerrojo, y cayó de bruces dando un grito. La madera crujió, y de los trozos del mueble brotó una espesa humareda, abierta a fuego por el báculo que Vivi levantó colérico hacia Silky; a su lado, estaban las niñas, despojadas del conjuro que las había convertido en flores; ambas no vestían los uniformes de soldaditos, las ropas que las presentaban como a las pequeñas custodias de Ithil y Anor.

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