Las aventuras de la Principita Eiko – Ep. 41

La medallita de Silky

 Eiko saboreaba de los restos de ciruelas que le habían quedado en los dedos. Saciada, se limpió las manos en las ropas y se recostó contra la pared de la madriguera de castores abandonada que Mei Ling en un margen del arroyuelo le había hallado para dormir la siesta. La pequeña sentó a Mogu en el regazo y sin más, y para sorpresa de todos, preguntó por Silky. El Bonta mantuvo un ceñudo silencio. Mei Ling, sabiendo que al peluche lo incomodaba el asunto y viendo las ansias de Vivi por saber de ella, se dispuso a complacer la curiosidad de la niña:

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