Juana de Arco por Borges

 Lo que escribió Borges sobre Juana es poco y nada. Una sinopsis, una mención en una poesía, y punto. En la sinopsis, escrita para la biografía de Juana de Arco de Vita Sackville-West, advierte de lo curiosa de la insistencia de los ingleses con la Pucelle:

 «Una de las buenas costumbres de la literatura inglesa es la composición de biografías de Juana de Arco. De Quincey, que inició tantas costumbres, inició también esta, con fervor, a principios de 1847.»

 Borges se extiende un poco más, pero con esto basta. La impronta borgeana es inconfundible, y me da gusto haberla encontrado. Lo segundo, como he dicho, figura en una poesía, en Cristo en la Cruz.

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Literaturas Germánicas Medievales, Borges

 Una breve reseña. En un pequeño libro, que no llega a las doscientas páginas, Borges nos hablará de los monumentos que dejaron las primeras letras de los pueblos germanos, una de las pasiones del escritor argentino como se puede apreciar en “A un poeta sajón”.

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Leyendo La Divina Comedia

 Después de años, por fin estoy con La Divina Comedia. Temí que no pudiera disfrutarla como antes; con otros gustos, otros intereses y, en cierto sentido, con menos inocencia, esto era posible. Pero estaba equivocado; unos versos y sentí lo que siempre: que estaba ante una flor. Aunque se oiga cursi, es así. Es tener el libro en las manos y pensar en una rosa, quizás hasta sentirla, en la imaginación claro. Es una sensación, en palabras del Principito, muy linda.

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El viejo Borges

 Cada vez admiro más a este hombre. De siempre que me apasiona, pero como su narrativa no apela, en una primera aproximación, a lo emotivo, no había manera que pudiese equipararlo como escritor a mis autores favoritos, uno de ellos Hans Christian Andersen, para dar una idea de lo que contrasta Borges con aquello que más me gusta. Pero esto creo ha cambiado.

 Hace unos meses El Libro de Arena me hizo redescubrirlo; su prosa sencillísima, despojada de todo artificio verbal —si bien no de la minuciosa y dedicada mano del jardinero—, me dejó admirado; a ese Borges lo tengo en la mesita de luz. Bien, quería más de Borges, pero quería otra cosa; nada de Otras Inquisiciones ni de Historia de la Eternidad, a los que habré leído cinco veces —igual, terminé por leerlas de nuevo—. Di con sus conferencias y entrevistas, compiladas en un par de libros, y reencontré al Borges que años atrás tanto me había gustado en «Borges Profesor» y que es el Borges oral. Casi que lo «oyes» de lo viva que resulta su charla puesta en prosa.

 Pero esto fue a modo de introducción. La entrada no va del Borges oral, sino más de aquello que me admiro en él y entre lo que está el Borges de las conferencias y las entrevistas.

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