De viaje por el espacio con Vangelis

 Hace unos días escuchaba Vangelis con un amigo, un par de temas no más, que canciones como Hymne te pueden bajar los ánimos, y le conté de un recuerdo de mi infancia relacionado con esta música. La entrada, pues, va de esto, un recuerdo.

 Creo que tenía seis años. Una tarde, cuando anochecía, jugaba con unos amigos, vecinos de al lado; eran tres, un varón, de ocho y pico, y dos nenas, de siete y seis años. Nos encontrábamos en la habitación de las chicas, y me propusieron jugar “a viajar a otro planeta”. Para esto, habríamos de “viajar” con la música que el mayor a veces, por lo divertido de los efectos especiales, ponía para jugar.

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El Helloween de Kiske está sobrevalorado

 Bueno, los Keepers son obras maestras, su fama es merecida, pero opino que a esa etapa se la sobrevalora cuando se la compara con la era Deris.

Helloween-Better Than Raw

 Pasas por un foro, por alguna página de críticas de discos de metal, lees sobre Helloween y no tardas en toparte con lo magnífico que son los Keeper, lo inigualable que es Kiske y que lo que ha hecho Helloween con el voluntarioso de Deris es, en el mejor de los casos, una excelente labor con altibajos y en el peor, una mierda.

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Dibujos que hallé en un Cuaderno

    Estas descripciones tratan sobre unos dibujos que hallé hace años en un ruinoso cuaderno bajo el puente de mi ciudad, el Brazo Largo. Los dibujos fueron hechos con lápices. Como el cuaderno no es escaneable, describiré los dibujos con la concisión que pueda, para que mis palabras no estorben.

    Por el candor y fantasía de las escenas, sospecho que el autor era un muchacho —no da nombre y la letra no sugiere a una chica— de no más de quince años.

Dibujo nro 1

Una hamaca, el bebedero
la farola alumbra
al grillo que mira la niña de trenzas.

Dibujo nro 2

Un banco, la luna
la niña de moño que pisa
un grillo en su cabello.

Dibujo nro 3

Grillos
en el sube y baja las niñas.
Refucila.

Dibujo nro 4

Llueve,
bajo la hamaca
un sapo mira.

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Orfeo y Eurídice

  Un relato corto, dos parrafitos, de años. Tanta miel y tanto gerundio casi me dan arcadas, pero si lo toco lo desfiguro. Pese a las imágenes, no lo escribí por Saint Seiya.

  Siguiendo la tenue luz, Orfeo tañe el arpa enamorado. Sus notas, temblorosas como un beso en la lejanía, vuelan a Eurídice y mudándose en mariposa al verla, una de alas azules se posa en su mano. Eurídice suspira y la mariposa, perfumada y mareada, vuela encendida y se posa y prende, como un pasador, en sus cabellos de miel. Orfeo, feliz, la imagina reclinada en la suave hierba, mientras la bella Selene de brazos ambarinos cubre sus trenzas con tenue velo y una miríada de luciérnagas revolotean cuando canta a su amor. Así, inspirado por su musa, su corazón irradia rayos amorosos que tiemblan en su arpa y hieren el aire con dulcísimos sones.

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Victorians – Aristocrats’ Symphony

  Hace mes y medio que escucho este disco de tanto en tanto. El mejor disco de metal que he escuchado en años. Andaba con ganas de escuchar algo sinfónico con voces líricas femeninas, pero que no resultasen demasiado angelicales. Estos polacos es lo que buscaba. Recuerdan al Nightwish de Tarja. Les echo en falta un tema extenso a lo Ghost Love Score, pero en lo demás es excelente, con una épica muy sentida.

  La voz de la polaca, Eydis, me tiene loco. No levanta tanto como Floor Jansen ni alcanza la maestría de Tarja (supongo, porque no soy entendido), pero su voz, digamos, normal es cautivamente. No sé cómo decirlo. Su timbre de voz es muy agradable y transmite fuerza y sentimiento. Lamentablemente, hace unas semanas leí en el facebook de la banda que Eydis los dejaba. Encuentro por fin una banda a lo Nightwish que me gusta y resulta que la cantante se va. Qué mala suerte. Esperemos encontrarla en otro proyecto.

  Si quieren saber un poco más de la banda y un breve comentario del disco, en este blog podrán hacerlo: Tarrazu 

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Un sueño que tuve hoy

 Hoy tuve un sueño hermoso. Estaba en una clase, no sé si de secundaria o terciario. Era una clase de ciencias, supongo. El profe empieza a hablar de geografía, sobre la evolución de los mapamundis. Entonces aparece una música dramática, de esas que se tornan épicas.

  El profesor muestra un mapa, de esos detallados, creo que los físicos, con relieve y todo. Y cuenta la historia de una niña, de unos doce años, que había dibujado un mapa y lo había enviado no sé a dónde, tal vez a una escuela o universidad. El profesor empieza a llorar, la música se va elevando, y muestra los detalles del mapa y concluye con que la ilustración de la niña fue el origen de los mapas que hoy conocemos y que el nombre de Amanda Caleston (¿?) estará por siempre junto al de las Montañas Rocallosas. Enseña las Rocallosas, hace un zoom a la imagen y los que estábamos en clase vemos que aparece el nombre de la chica, refiriendo a algún accidente geográfico.

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La constelación de Melian

   Ayer tomaba unos mates y una estrella cayó en mi cabeza. Me prendí fuego y volé al cosmos en el barrilete que estaba cuidando mi hermanita. Llegué al planeta Marte y me senté en una roca y me puse a pensar en lo linda que se vería Melian en la apariencia de una constelación. Como no podría arrancar las estrellas como si pendieran de un árbol le pedí a Eiko que dibujara unas manzanas y que me las enviara vía el hilo del barrilete. Al rato llegaron y las cubrí con arcilla marciana para que no se congelaran, y me fui hasta el planeta Júpiter. Pero no pude bajar. Había una lluvia ácida y temí que me echara a perder la cometa. Entonces fui hasta Saturno, mi planeta preferido. Los anillos me fascinaban y dejé el barrilete e improvisé una patineta de hielo y los recorrí a toda velocidad. Iba tan rápido que daba por sentado que con el mareo tendría una idea para crear las estrellas. Y la tuve nomás. Era la principita, que llegaba en una taza espacial tirada por globos. Me trajo unas luciérnagas y una rosa blanca. Unos minutos más tarde llegó Ëlen, en otra taza espacial, y con alegría dejó en mis manos su caracol con miel. Eseguidita me dejaron, y se fueron a corretear por los anillos de Saturno.

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Sobre el fanfic

 Recuerdo mi primer cuento, allá por el 2002. Lo escribí para una chica. Promediaba el relato y el protagonista, este sujeto, cae al infierno. Como pregonó el Dante, el sitio donde abandonás la esperanza. ¿Pero a quién encuentro? A Ikki, el caballero del Fénix. La emoción fue indescriptible. Entendí que con la escritura podía trascender mis fantasías. Fue casi mi segundo nacimiento.

   ikki  Pasaron los meses y con la avanzada cinematográfica de El Señor de los Anillos, como le habrá sucedido a tantos otros, tuve el deseo de pergeniar mi propio mundo de fantasía, poblándolo de personajes con nombres exóticos y musicales. Pero años después, cuando en un grupo Tolkien empecé con las aventuras de las que se da cuenta en este blog, comprendí que escribía para tributar a las historias que me gustaban. Si en alguna ocasión osé en imaginar que publicaba algún libro, eso constituyó el fin, y fui feliz por eso.

 Creo que el fanfic es la expresión más infantil de la escritura. Con el fanfic redescubrís la cajita de crayones que habías dejado olvidada en la infancia. No es poco.

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