El estandarte de Juana de Arco

 Cuando se piensa en Juana de Arco, ¿en qué se piensa? Seguramente, en el fuego; después, y ya según cuánto sepamos de ella, en Francia, luego en las voces venidas de Dios y, por último, en una chica con armadura que montada a un magnífico caballo blanco alza hacia el cielo un estandarte de batalla. De este pasaré a contarles, del estandarte de la Pucelle.

 Cuando Juana pudo hacerse con la confianza del Delfín, antes de marchar a libertar Orleans pidió que se le confeccionara un estandarte. Con el buscaría dar coraje a sus soldados (en batalla cumpliría la función de reunir a las tropas dispersas) y esperanza a las gentes de Francia. Juana misma se encargó del diseño, que según contó durante el juicio le fue revelado por sus voces. Así lo describió cuando le preguntaron por el:

 “Tenía un estandarte con el campo que estaba sembrado de lirios, y allí estaba nuestro Señor sosteniendo el mundo, con dos ángeles, uno a cada lado. Era blanco, y en el estaban escritos los nombres de Jesús María, y estaba bordeado con seda.”

 Los lirios representan a la flor de lis, símbolo que había adoptado la realeza francesa en el siglo XII. O sea que, y dado los elementos religiosos detallados por Juana, que no requieren explicación, tenemos que en el estandarte básicamente se expresó toda la misión de la Pucelle: recuperar para Dios la corona francesa para así unir al pueblo francés como nación, una idea extraña en la época, y entonces liberarlo del yugo inglés.

 Lastimosamente, el estandarte de Juana se tiene por perdido de cuando ella fue capturada en Compiègne. Se dice que lo que pudo haber sido su estandarte fue quemado durante la Revolución Francesa, pues los revolucionarios vieron en el un símbolo de la monarquía. No saben el odio que me dio cuando leí esto, ja.

 Durante el juicio el estandarte fue excusa para numerosas acusaciones por parte de los inquisidores, que buscaron en el signos de herejías, como ser la atribución de milagros o el que a su través Juana fuera objeto de idolatría. Pero ella supo burlar fácilmente estas trampas.

 Para terminar, y después de dejar este link con información muy completa, en inglés, sobre el asunto, cierro con Juana misma, que de la siguiente manera expresó su afecto por su estandarte:

 “Prefería mucho más, cuarenta veces más, mi estandarte a mi espada… Yo misma llevaba el estandarte cuando atacábamos al enemigo, a fin de no matar a nadie. Nunca he matado a nadie.”

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