Empress of China

 Corre el año 636. China es regida por la dinastía de Tang; bajo el mandato del emperador Taizong, el país atravesaba un período de prosperidad y florecimiento. Un día arriba al palacio una cohorte de muchachas; escogidas por sus familias para el harén del emperador, que ascendía a unas 40 mil mujeres, guardan la esperanza de que, con el tiempo y merced a sus méritos, puedan ser admitidas como concubinas y entonces ganar el afecto del emperador, para ellas y sus familias, que esperan de sus hijas réditos políticos.

 Pero esto no será tarea sencilla. El harén es un mundo de intrigas donde no se tolera la competencia. Cada muchacha aprenderá que cualquier mujer podrá ser un enemigo, y más cuando una de esas mujeres sea alguna de las cuatro consortes, que son quienes dirigen el harén y que no dudarán en acabar con cualquiera que ponga en riesgo sus privilegios. Esto mientras ellas mismas batallan sórdida y meticulosamente por suceder a la anterior emperatriz y por favorecer la posición de sus hijos como herederos.

 Entre las muchachas recién llegadas está Wu Ruyi, a quien la historia china daría fama como Wu Zetian.

 Así da comienzo este drama que cuenta de la vida de la emperatriz Wu Zetian, única mujer en la historia de China en regir como soberana. La serie, o telenovela, no estoy seguro, fue televisada en China entre 2014 y 2016 y está protagonizada por Fan Bingbing, actriz no muy conocida en Occidente (conté de ella en The White Haired Witch of Lunar Kingdom) y que en su país es una celebridad. Se nota que los chinos apostaron mucho por Empress of China.

 El vestuario de la serie es fastuoso. Wu Ruyi, pues, arriba al palacio (en verdad que hay numerosos palacios en la ciudad, uno incluso para cada consorte), y no tarda en destacar entre las demás aspirantes, que son conocidas como «cairen». Se gana rápidamente la enemistad de la más poderosa de las consortes, y así dan principio sus tribulaciones, que irá sobrellevando a base de buena fortuna y genio. La suerte la lleva a conocer rápidamente al emperador (para una aspirante no era fácil), y éste queda prendado de ella.

 Wu Ruyi se enamora con devoción del emperador. Su juventud la lleva a ilusionarse con que él. Pero el amor para una persona como Taizong no es un asunto sencillo, y la relación entre ambos se verá continuamente acechada por intrigas palaciegas y asuntos de estado. Y claro, dada lo desventajosa de su posición, Wu Ruyi es quien llevará las de perder.

 Las cuatro consortes y sus criadas (las principales, porque todas tienen un séquito bajo su servicio; éstas más bien son sus consejeras). Como decía más atrás, son las señoras de ese mundo de maquinaciones que es el harén del emperador y cuya influencia repercute en el reino. Los príncipes pueden encontrar en ellas poderosas aliadas.

 Poco más bello que una china que suelta al cielo una farola de papel, ¿no?  La serie es una delicia para los amantes de las tradiciones orientales, y también, tengo que decirlo, para los admiradores de la belleza de las chinas. Rayos, una más linda que la otra, y las hay montones. De los hombres no puedo decir mucho. Se los ve guapos, ja.

 A propósito de la belleza de las chinas. Cuando la serie llevaba poco de iniciada una polémica hizo que fuera levantada del aire por unas semanas. Si buscan imágenes de la serie, verán que las actrices lucen pronunciados escotes; según se dice, conforme a la moda de la época. Bueno, el gobierno chino mandó a meter tijera para que se rellenaran (supongo que por vía digital) los escotes. La serie entonces, me parece, comenzó a transmitirse desde cero. En la versión que estoy mirando no he visto un solo escote, ja.

 Mal, desde ya, por la censura, pero en cuestión de gustos me quedo con las actrices tal cual se ven abajo. Me encanta la sobriedad en las chinas.

 Wu Ruyi y su mejor amiga, Xu Hui (Janine Chang), de paseo por los jardines del palacio. Todo apunta a que no terminarán en buenos términos. Y todo no es palabras (sobrecargadas de decoro y formalidad) y chinas bonitas, eh; también hay escenas de acción y violencia. El romance está en un segundo plano. Esto es un culebrón de intrigas.

 Wu Ruyi, o más bien Wu Meniang (esto con el correr de los capítulos), echando un vistazo al Arte de la Guerra. En una charla con el emperador, tendremos también a Meniang hablando de Hua Mulan. Estas cosas me encantan.

 Y aquí con la máscara de la fallecida Emperatriz Wende. Bingbing luce genial con ella. Los animo, con ganas, a mirar la serie. Yo he mirado unos 20 caps (son 74) y me tiene muy enganchado. Ojalá se diera a Netflix por pasarla, para que podamos apreciarla mejor. De momento, en castellano, solo es posible verla a través de alguna web de doramas.

 

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