Juana de Arco en un libro de historia del siglo XVI

 Tiempo atrás conté de una novela caballeresca inspirada en la vida de Juana escrita a no más de medio siglo de la muerte de la Doncella. Todo un tesoro, sin dudas que para la historia pero sobre todo para los que admiramos a la pastorcita de la Lorena, pues la composición era evidencia de su inmediata fama y del asombro que ésta habrá causado. Es lindo pensar que Juana en cierta manera fue cantada a lo Rolando.

 Conté además que no me había sido posible encontrar la novela. Bien, durante la búsqueda me había topado con otra perlita sobre Juana, también relacionada con las viejas letras españolas, y ahora pasaré a hablar de ella. Será una entrada breve, una cita y poco más.

 Monarchia Ecclesiastica es una historia universal escrita en 1576 por un tal Juan de Pineda, un fraile jesuita. Es todo lo que puedo decir sobre la obra. Llegado al final de la Tercera Parte, el fraile cuenta sobre Juana. No le dedica demasiado espacio, no más que una página, pero como testimonio de la Pucelle igual es valioso. Escribe el autor:

 «dizen que por el año de mil y cuatrocientos veynte y nueve, defperto la mifsericordia divina el efpiritu de una mocuela de diez y ocho años, natural de Lotaringia de una aldea llamada Damprenio, llamada Juana…»

 Ese «defperto la mifsericordia divina el efpiritu de una mocuela de diez y ocho años…» es precioso. Juana es una personalidad indisolublemente ligada a lo religioso, pero hoy dudo que un historiador la quiera presentar como una chica dada por la misericordia de Dios. Pero en la España profundamente católica del siglo XVI era natural que se escribiera lo que Juan de Pineda. En otras palabras, esa expresión tan bella es propia de ese mundo, y si de Pineda no la hubiese escrito, pues nos hubiésemos quedado sin el gusto de leerla.

 También amé leer la expresión «mocuela». Cómo decirlo sin que se oiga irreverente… ¡Suena muy kawaii! De acuerdo, sería nuestro «muchacha», o «chica», nada particularmente inusual, pero a mí, lector del siglo XXI, no habituado a esa palabra, pues me resultó una manera muy afectiva y tierna para referirse a la Pucelle.

 Es todo. Dejo la página del texto, que Google escaneó el libro para el dominio público. Ya se tardan en hacer lo mismo lo mismo con La Poncella de Francia…

 

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