Las aventuras de la Principita Eiko – Ep.32

Mei Ling

 -Vamos, niña remolona, ¡arriba! Tenemos mucho trabajo.

 La Principita sintió que la llamaban; era un osito de peluche, uno que tenía aspecto gruñón y que hablaba, cosa que la hizo reir, pues nunca supo de un peluche que hablara, con excepción de aquellos a los que ella y Ëlen solían prestar sus voces. Pero no le dio más atención; era la hora de dormir, no para jugar, y se tapó con la capa que la cobijaba, se abrazó a la muñeca que tenía a un costado y con una plácida sonrisa prosiguió con lo suyo, prometiendo al peluche que cuando despertara, jugarían todo el día.

 El Bonta, viendo que el asunto no iba por las buenas, levantó a la niña de los pies y la zamarreó como para que le saliesen pajaritos por las orejas, y la mandó derechito a la mesa, con la cabeza despierta y un poco dada vueltas. Le puso entonces un cuenco para que se lavara la cara, y sirvió un sobrio desayuno, mirado por la pequeña con desaprobación; Vivi, por su parte, dio las gracias. Los niños observaron la pizarra verde oscuro que colgaba de la pared. Eiko, mientras saboreaba la cucharita todavía pegajosa de miel, leyó: “Operación Muñeca de Trapo”.

 A un costado de la pizarra, el Bonta, con las manos en la espalda y expresión poco amigable, anunció:

 -Se terminó el recreo, mocosos; y los cuentos, los dulces, los caprichos y los lloriqueos, eh. Les comentaré los detalles de la operación. Atiendan.

 La Principita alzó la mano y preguntó:

 -¿Dónde está el canarito? ¿En serio es de trapo? ¿Y por qué lo vamos a operar?

 -Calla, mocosa. He dicho que acabó el recreo. Vamos a hablar de lo que he planeado para el rescate de Ëlen; “Canario de trapo” es el nombre en clave, un nombre secreto que quedará entre nosotros, para que entiendas, que le he dado a la operación.

 Viendo las dudas en los ojos de Vivi, el Bonta añadió:

 -Esto no es cosa para la hechicería. La magia podría alertar a las muñecas de Silky, mientras que  el bosque, que es el único camino posible hacia La Casa de las Muñecas, está sellado para el uso de sortilegios. Tienes que confiar en mí, mago.

 -Entiendo. Eiko, por favor, presta atención a todo lo que diga el señor Bonta. ¿De acuerdo?

 -Sí.

 Pasada una media hora, el Bonta concluyó su exposición, que fue representada con dibujos, muñecos y una pizca de teatro, y de la cual tan solo comentaremos que estableció que la Principita era quien habría de ir por Ëlen y que Vivi se quedaría con el Bonta, con una tarea a determinar. El peluche preguntó si había dudas o reparos. Los niños respondieron que no, y Vivi habló a su amiga:

 -El osito no dejará que te pase nada malo; es un buen peluche y sabe lo que hace. No tengas miedo.

 -¿Y si una víbora me quiere comer? ¿Y si me pierdo entre los árboles y me encuentra el lobo?

 El Bonta intervino:

 -Estaré siguiendo tus movimientos y lo que surja de tu entorno; si me obedeces y caminas por donde ordeno y no tocas lo que no quiero, llegarás con bien a donde tienen cautiva a Ëlen. Y mago…

 -¿Sí?

 -Llámame “buen peluche” una vez más y terminas de leño para el fuego. Ey, por cierto, estamos en penumbras.

 El Bonta avivó la llama del cántaro con unos trapos; pensó en sacar el puro que guardaba, pero oyó un zumbido y dijo:

 -Vaya, por fin.

 Una abeja volaba en dirección al Bonta. La Principita exclamó:

 -¡Osito, cuidado! ¡Una abeja! ¡Te va a picar!

 La Principita tomó el cojín que había en su silla y caminó en puntillas hacia la abeja, como para darle un buen tortazo; pero la abeja, dando cabriolas y con voz clara y jubilosa, la detuvo diciendo:

 -¡Oh, preciosa, no, por favor!

 Eiko dejó caer el cojín. Con el rostro que le brillaba por el asombro, dijo al Bonta:

 -¡La abeja habló!

 El Bonta bufó de cansancio y respondió:

 -¿Y te sorprendes? Aquí lo raro es que las sillas no hablen.

 La abeja se puso a la altura de la nariz de la niña. La pequeña, con los ojos que le bizquearon, le tendió un dedo, y la abeja contenta se posó en el. Como todas las de su especie, era hermosa; todavía más por la boina morada colocada entre las antenas y por las largas y renegridas pestañas que enmarcaban sus enormes y bellísimos ojos, levemente rasgados. La abeja comentó:

 -¡Qué niña más preciosa! ¿Cómo te llamas? El osito no me dijo tu nombre y solo me contó de la “mocosa y el mago”. Ey, ¡hola, maguito! ¡Eres muy mono! Luego estaré contigo.

 Vivi saludó con la mano en el sombrero. La Principita respondió:

 -Me llamo Eiko. ¿Y tú, abejita?

 -Mei Ling, preciosa. ¿Te gusta?

 -Sí, ¡es un nombre raro!

 -¡Jojo, tienes mucha razón. Seguro que en la Tierra Media soy la única que lo lleva. Oh, ¡mira la cara del Osito! Pronto nos estará echando bufidos y palabrotas. Como no queremos que se ponga cascarabias, haré lo que espera. No te muevas, linda. ¿Has usado zarcillos?

 La Principita respondió que sí, y la abeja entonces fue hasta la oreja izquierda de la niña y hundió imperceptible su aguijón. Vivi entonces se acercó a verla, y dijo a su amiga que la abeja le iba hermosa de aro. La pequeña río cantarinamente y pidió mirarse en un espejo, pero sintió un cosquilleo en la oreja y la voz de Mei Ling, apenas audible:

 -Osito, ¿me recibes?

 Otra abeja, que había permanecido oculta, prendida en el sombrero del peluche, transmitió las palabras de Mei Ling. El Bonta respondió:

 -Rayos, Mei Ling, ¡no me llames Osito! ¡Harás que la niña no respete mi mando! Te escucho alto y claro. Ey, mocosa, di algo, y en voz baja, que mi abeja transmitirá tu voz tal cual la emitas.

 La Principita, no obstante lo perpleja que estaba por el artilugio, entusiasmada ante lo que tenía por un nuevo juguete con el que se hartaría a jugar, vivaracha exclamó:

 -¡Hola, Osito! ¿Cómo estás?

                     ————————————————-

mei ling y snake en metal gear solid de psx  •Mei Ling es un personaje de la saga Metal Gear Solid.  “Vaya…debe de estar loco para pilotar un Hind con este tiempo”.

  Enorme doblaje que hicieron los españoles. La voz que le pusieron a Mei Ling enamoraba, jaja.

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2 comentarios en “Las aventuras de la Principita Eiko – Ep.32

    • Siempre prefiero las voces originales, pero al 1 me costaría mucho jugarlo en inglés por una cuestión de nostalgia. Un salu2.

      Pd: continuará en unos meses. Preciso tomarme un descanso y leer mucha lit. infantil, je.

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