Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll

 Cuando creía que mi tiempo para Alicia había pasado, después de años de abandonos y postergaciones, pude cumplir con la niña de Carroll. Linda lectura para el adulto que quiera permitirse un rato de desconcierto y de risas.

Hermosa ilustración de Maraja sobre Alicia y el conejo

 Escena mítica, ¿no? Alicia, en una tarde de calor y tedio, ve pasar a un conejo, que apurado consulta la hora. La niña, perpleja y curiosa, lo sigue; después de un rato, Alicia ve que el conejo entra a una madriguera; lo imita y cae entonces a un mundo del “revés”, donde las cosas pueden no existir como se lo espera, que es lo que había exigido a Carroll, durante un paseo en bote, la niña que inspiró al personaje de Alicia, Alice Liddell, la segunda de las tres hermanas que el escritor tuvo por amigas, como testimonia este hermoso fragmento:

    ¡Ah, Trinidad cruel! ¡En esa hora,

bajo un cielo de ensueño,

cuando el aire no agita ni una hoja,

me piden que urda un cuento!

¿Más cómo va a oponerse una voz sola

a tres lenguas a un tiempo?

Prima, imperiosa, lanza el veredicto:

<Inícialo ahora mismo>.

Secunda, más benigna, solo pide

<que sea un sinsentido>,

mientras Tertia interrumpe por minuto

una vez como mínimo.

 La escena de Alicia y el conejo es genial. Carroll solo precisa de un conejo y de un reloj para alejarnos de lo cotidiano y transportarnos al mundo que imaginó para Alicia, un mundo al que se accede a través de una madriguera, un sitio no menos sugerente que un bosque o un castillo. Recuerdo que de chico, cuando veía una madriguera, un hornero o un panal, me encantaba imaginarme empequeñecido dentro de esos hogares, participando de la familia y los quehaceres, humanos como no podía ser más, de los conejos y los pájaros. Cosas de niños. Alicia, pues, es una niña que tuvo la suerte de conocer una madriguera.

alicia, hablando con el dodo

 ¡Un Dodo! Lo tenía olvidado. Me dio mucho gusto volver a saber de ese pájaro, de nombre tan mágico, extinto hace siglos. El Dodo es una de las tantas criaturas que con sus absurdos dota de maravilla y encanto al país de Carroll. Lo absurdo tiene que ver con la tradición inglesa del “nonsense”, una figura literaria que se construye a partir del quebranto de las leyes, del lenguaje o de las que hacen al mundo, que tenemos por razonables, aun en una narración de fantasía, regida por las leyes que le ha dado su autor.

 El nonsense, por ejemplo, explica a Tom Bombadil, un personaje con el que Tolkien transgrede a su obra. Todo un homenaje del profesor a una literatura que le habrá sido leída y recitada, cuando tocaba irse a dormir, por alguna nodriza. Creo que Tolkien, que no tenía buena opinión de los cuentos clásicos para niños, tenía algún afecto por la historia de Alicia. Borges, curiosamente, lo mismo, y que además prologa una traducción de las obras de Carroll, que se puede leer en Prólogo con un Prólogo de Prólogos.

alicia-reina corazones-tenniel

  La Reina de Corazones. Morí de risa con ella. Todos los personajes están un poco locos, tanto que alguno, dos en lo personal, podrá hacernos pensar que se fuma hierba en El País de las Maravillas. Claro, esto es lo que hace al estilo literario, pero no pude dejar de pensarlo. La pala con la que esta gente juega al cricket, un instrumento de una imaginación impagable, también nos hará sospechar de Carroll, ja.

 Para terminar, Alicia en todas su páginas me ha hecho sentir que no me enteraba de la mitad de lo que leía. Es una obra para niños, pero que podrá recompensar al adulto que quiera desentrañar los juegos de palabras y otras travesuras de Carroll; en este sentido, se dice que una traducción le hace perder mucho, de modo que lo recomendable es leer Alicia en su lengua madre o al menos con una versión anotada. Bien, es todo. Los dejo con estas palabras, que a menudo me encuentro repitiendo entre risas:

¡Que le corten la cabeza!

alicia-carrera

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5 comentarios en “Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll

  1. Me entusiasmó el libro, creo que hay pocos con tan desbordante imaginación. Casi me gustaron tanto como el libro las ilustraciones de John Tenniel de las que pones un par en la entrada. Lo leí de adulto y lo disfruté igualmente. Buena entrada, saludos fremen.

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