Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain

 Hace unas semanas terminaba esta novela tan importante para mi infancia, sentimiento que compartirán muchos, así que aprovecho para una reseña.

tom swayer -twain Este es Tom, un niño de doce años. Como lo ven, un niño con la cabeza poblada de imaginaciones. Lleva los pies descalzos, está sentado a la orilla de un río y pesca, seguro con tiempo robado a la escuela, lo que le deparará la reprimenda de tía Polly —siempre que su ánimo no haya sido doblegado a lágrimas y besos— o los azotes del maestro de la escuela que serán todavía más duros de saber que Tom había sido visto con el pordiosero y un rosario de vicios de Huck Finn. Pero Tom sabía recibir los palos con dignidad; las aventuras traen aparejadas contratiempos y eventuales castigos, y si el magnífico D’artagnan los padecía sin quejas, él también.

tom swayer 04 (2) Pasado el vendaval de reproches, los juramentos por un buen y ejemplar comportamiento, llegaba lo bueno: la narración de las aventuras a sus compañeros, la ostentación de algún tesoro, como lo podía ser un escarabajo que retenía con vida o una navaja oxidada; pero, sobre todo, como cabría esperar, no había para Tom mayor recompensa que la admiración de una niña, de largas coletas rubias, o tal vez rojizas, cuyo nombre era Becky Thatcher.

tom swayer 03 Estas ilustraciones me encantan. Lástima que no he vuelto a encontrar la versión que leí de chico, en la que había unos dibujos a color que eran preciosos, del estilo que se usan en las estampitas o algo así.

tom swayer 04 Tom y sus amigos en la isla de Jackson, mirando un barco a vapor que transita el Mississipi. Todavía sueño con esos parajes; en mi ciudad tenemos un río con una zona de islas en el margen opuesto, y cuando paso nunca dejo de sentir ansias por irme a vivir a allí. Pero este anhelo infantil no se lo debo precisamente a Tom…

 Lo anterior, a grandes rasgos, describe la novela. Twain nos presenta la vida de un pueblito americano de mitad del siglo XIX a través de las ocurrencias, travesuras y embrollos de un niño de doce años. El mundo de Tom es el mundo de un niño, el mundo feliz de un niño que crece querido, que juega y sueña y no padece otra aflicción que la que figura su cabezota alborotada de sueños y romanticismo. Twain no se aparta de esta senda ni cuando interviene Huck; las carencias del amigo de Tom, las miserias de aquella sociedad americana, están presentadas libres de juicio y crítica; no era la novela que había escogido para hacerlo…

  Esto es todo. Solo mencionar que el Huck Finn de la novela es apenas un bosquejo del personaje que, trayendo un pensamiento de Borges, haremos de amigo durante sus aventuras, aquellas que abren con las siguientes palabras, para mí memorables:

   “Tú no sabes nada de mí si no has leído un libro llamado Las aventuras de Tom Sawyer.”  

las aventuras de huckleberry finn-twain 

 

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3 comentarios en “Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain

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  2. Personalmente no me gustó nada. Mira que soy fan de leer de todo, pero se me atragantó el condenado meses y meses. Igual es que lo cogí ya siendo demasiado mayor, yo que sé. (Lo leí hará un par de años).

    • No, te entiendo. A mí esta, creo que tercera lectura de Tom, me costó más de llevar. Pero lo que pasa es después me pones una balsa, el río y a Huck y me compras. Yo a un adulto se la recomendaría con reservas.

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