Autobiografía de un Yogui, Paramahansa Yogananda

 Un libro que en su tiempo me fue de mucha inspiración. Tenía ganas de dedicarles unas palabritas.

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 Yogananda fue uno de los llamados maestros hindúes que promovió la religiosidad oriental en nuestro Occidente y su autobiografía uno de los textos emblemas de la Nueva Era. Cuando lo leí estaba embriagado de Yoga y filosofías afines. Lo leí con pasión. Tres veces me ha acompañado desde entonces y si bien no puedo abordarlo con la ingenuidad de antaño, estoy seguro que me inspiraría de igual manera. La autobiografía de Yogananda es un relato que te lleva a que te sientes como indio, cierres los ojos y busques —o esperes a que te halle— lo que anhelas. Vamos, unas páginas de Yogananda y te ponés a meditar. Pero el texto no se agota en unos ejercicios o prácticas espirituales. Antes que todo, es la vida de una persona que amaba a dios —o la diosa, según se prefiera—. Leer lo que nos tienen para decir estas personas nos puede hacer bien.

 Yogananda inicia el libro con la visión que tuvo al nacer de su vida pasada, en la que fue un yogui en los Himalayas. Esto nos pone sobre aviso acerca de lo que leeremos. La novela en su carcasa es una recopilación de portentos y milagros, algo así como un Nuevo Testamento de un hindú del siglo XX. Pienso que precisamente este aspecto de la autobiografía es la menos valiosa. De la primera página a la postrera asistiremos a situaciones que habrían asombrado a quien hubiese visto al Cristo que caminaba sobre las aguas. Digo que resulta la menos valiosa porque opino que lo que cuenta en un relato de una persona devota es la expresión misma de su devoción. Quien ama lo divino, realmente es partícipe de lo milagroso y su testimonio de por sí resultará aleccionante e inspirador. Se cuenta que Francisco llamaba a los pájaros “hermanitos pájaros“. Esto lo originaba su amor por dios. El corazón le rebosaba, y debía ofrecerse con palabras ingenuas y dichosas. Eso es un milagro, mucho más milagroso que el agua que se vuelve vino.

 Bien, ¿para qué recomiendo el libro si voy a darle palos? No es que lo estoy criticando. Lo que digo es para realzar sus virtudes. Yogananda en un relato hilado a través de milagros logra que nuestra imaginación encuentre que el amor por lo divino es algo que haríamos bien en desear. El devoto, según apreciamos en la autobiografía, podrá ser bendecido (si se entrega al Yoga) con maravillas. Pero lo que leemos de Yogananda es que el bien que obtenemos del amor que nos trasciende, bajo la forma de la alegría, la dicha o la paz, las excede y que a eso apunta el Yoga.

 Pensaba escribir más sobre el libro, pero creo que está bien con esto. Mi parte favorita es la que abarca el tiempo que pasó el joven Mukunda con su gurú, Sri Yukteswar. Esa porción de la vida de Yogananda, que es el nombre que escogería como swami, merecía unas cientos de páginas. Lo mismo con el encuentro de Mukunda, cuando todavía no había conocido a Yukteswar, con el yogui enamorado de la “Madre Divina”, el maestro Mahasaya. Ese relato es uno de los que mejor da cuenta de lo que hablaba.

   De lectura obligatoria para aquel que peregrina las orillas del Ganges.

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