Ellie Arroway. Contacto, Carl Sagan

 «Ellie solía contemplar a Venus e imaginar que se trataba de un mundo semejante a la Tierra, poblado por plantas, animales y civilizaciones, pero todos distintos de los que tenemos aquí. En las afueras del pueblo, después de ponerse el sol, levantaba la mirada al cielo y escudriñaba ese puntito luminoso.»

 Ellie, cuando niña. El comienzo de la novela, que por el tono romántico que le imprimió Sagan uno entiende autobiográfico, da cuenta de los primeros pasos de Ellie en el mundo de la astronomía, con un Sagan que nos cuenta del placer y maravilla que hallaba el personaje en la contemplación de las estrellas, y luego de sus primeros pasos académicos, que la llevarían, una vez doctorada, a ir en busca de su sueño: la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Amo esta parte de la novela.

ellie-contacto

  

 Cuando leí (por segunda vez) la novela cursaba el segundo año de mi luego abandonada carrera de Derecho. ¿Por qué señalo lo de “segunda vez”? Pues, porque fue con la segunda lectura cuando la infancia y vida de estudiante de Ellie me conmovieron en gran manera. Imaginaba un futuro entre papeles y juzgados, lo comparaba con la vida de Ellie, recordaba cuando era chico y mi papá en el balcón de casa me enseñaba la luna con los prismáticos, y me agarraba una cierta envidia por el personaje. Habría querido ser Ellie. La imagen de arriba, que corresponde a la película que vería al poco tiempo, es preciosa. Ellie a solas en el desierto, con los auriculares que la aislan de su entorno, oyendo las señales que captaban los radiotelescopios. Como el médico que busca oír en el vientro materno los latidos del bebé, Ellie oía el espacio con similares expectativas.

 Bueno, mi intención no era escribir acerca de mis deseos truncos, pero al hablar de Ellie no podía evitarlo; Ellie, como contaba, es lo que habría querido ser. Por eso, si alguien da con esta entrada y tiene niños que sienten curiosidad por las estrellas, no dude en darles a leer Contacto. Puede que sea un libro duro para los más chicos. Sagan era científico y la novela está básicamente construída desde la ciencia; la temática es especulativa y de intrigas, muchos diálogos sesudos, los personajes son matemáticos, físicos, teólogos y desde luego que astrónomos; no hay nada de acción. La novela aburrirá a los niños y a los adolescentes que no hayan abrevado en Asimov o Clarke. Pero yo haría el intento. Con que se lean los primeros dos capítulos, me habré dado por satisfecho, ja.

 Según he leído, los lectores curtidos de Ciencia Ficción no tienen a Contacto entre las novelas celebradas del género. La consideran una novela mediocre, y dentro de la temática de “Primer Contacto” tienen a El texto de Hércules de Jack McDevitt como una obra más lograda. En mi opinión, la novela de McDevitt sobrepasa a la de Sagan en lo que hace a la especulación sobre el impacto y las consecuencias que tendrían en la sociedad el contacto con una civilización extraterrestre, pero Sagan me parece que buscaba otra cosa. Contacto, a su manera, es una novela cuasi heroica en la que Carl confronta a la ciencia con la religión —o más bien, entiendo, con la superstición y la irracionalidad,  que también afectan al conocimiento científico—. Ellie es su ávatar.

 Por último, la película de los noventas también es muy recomendable, aunque está enfocada con otras miras y la infancia de Ellie lamentablemente la pasa a vuelo de pájaro. Joddie Foster es la perfecta doctora Arroway.

     ellie-jodie foster

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